domingo, 14 de diciembre de 2014

#1: Manifiestos #porunavidasexy

#50: Enamorada y estúpida no son sinónimos
Por: Mónica Soto Icaza

Sí. Yo también sonreí cuando se me ocurrió la fantástica idea de que no por estar enamorada debía actuar como una idiota, como quinceañera o como una mujer necesitada de cariño. Sobre todo cuando soy bastante inteligente, ya multiplico por dos los 15 años y me jacto de vivir las maravillas de la independencia emocional. ¿Entonces qué me pasó? Tal vez que soy una de las millones de mujeres educadas por La Cenicienta o la Bella Durmiente. Pero en realidad no me gusta echarle la culpa a los demás de mis exabruptos, así que la mejor alternativa que encontré fue analizar por qué creemos que decir las cosas en el momento que se nos ocurren es la opción.
¿Quién nos dijo a las mujeres que es mejor abrir la boca en el momento en que tenemos el impulso de decir algo, que esperar y hablar con la mente más fría? Claro, nos lo dice todo el tiempo la publicidad, las tradiciones, las otras mujeres.
Este es el escenario: tuviste una tarde fantástica con el don dueño de tus fantasías. Platicaron, comieron, quizás hicieron el amor, pero al salir de ahí de pronto descubres en tus pensamientos ESAS palabras incómodas que en el momento pasaron desapercibidas, pero que aparecen en tu memoria para bajarte la adrenalina a los tobillos.
¿A quién no le ha sucedido algo por el estilo? En ese momento sientes que te roban el piso y el impulso de hacerle al don dueño de tu frustración pasajera todas las preguntas del mundo, o de decirle lo que sientes.
Esta es la estrategia: en esos momentos en que a una le duele todo, lo mejor es darse un tiempo a solas. Platícate el asunto como si se lo estuvieras contando a una amiga, como si no fueras tú quien se encuentra viviendo esa específica situación.
¿Qué le dirías a quien te esté contando lo que te estás diciendo a ti misma? ¿Qué le aconsejarías? ¿Llevarías a la práctica tu propio consejo? Estas respuestas constituyen un maravilloso parámetro para no perder de vista qué es lo que realmente quieres, y por supuesto, si lo que estás a punto de desatar es una tormenta que no merece pasar de llovizna.
            De verdad. Recuerda siempre que se atrapan más abejas con miel que con hiel. En vez de provocar un problema innecesario, explora en tu interior por qué eso que te dijeron lastimó tu ego al punto de querer explotar. Es importante saber si el problema es realmente tuyo, o si simplemente la persona con quien estás no te da la debida importancia, y si ese es el caso, entonces está en tus manos tomar cartas en el asunto.
            Ya basta de ser la víctima de todo. Si alguien hace algo es porque quiere y no se valen reclamaciones posteriores. Échate un clavado a tu propia mente, a tu corazón y encuentra tus propias respuestas.
            Y que no se te olvide: estás enamorada, sí; estás feliz, claro; quieres pasar todo tu tiempo con él, por supuesto, pero cada uno tiene su vida y siempre será mejor vivirla, porque así se convertirán en compañeros, que a fin de cuentas es el objetivo de tener una pareja.

            ¿Ya ves por qué digo que enamorada y estúpida no son sinónimos?

No hay comentarios: