#1… Sí.
Todos hablan de la autoestima, pero… ¿de dónde la saco?
Por: Mónica
Soto Icaza
Lo que hacemos las
mujeres para conservar –según nosotras– a un hombre, es justo lo contrario a lo
que hace que permanezcan a nuestro lado. Nos volvemos dependientes de su
presencia, de su sonrisa, complacientes; les facilitamos todo, nos encanta
solucionar, consentir. Eso los lleva a irse; claro, después de experimentar
contigo todo lo que quieren.
No se trata de fingir ser alguien que no eres o de
reprimir tus sentimientos, pero atrapar a ese bombón que te quita el sueño
requiere de tu inteligencia y múltiples habilidades para reconocer y asumir tu
propio valor antes de enfocarte a la tarea de conquistarlo. ¿Por qué? Porque
las niñas-tapete aburren pronto y ellos suelen irse a buscar una de otro color
y modelo más reciente.
La mayor parte del tiempo nos hace falta que
alguien nos recuerde lo valiosas que somos por el simple hecho de ser únicas e
irrepetibles. Ya sé, suena a frase chafa, pero, ¿te has dado cuenta que no hay
otra tú? ¿Que sólo tú tienes tus ojos, tu color y textura de pelo, que posees
la combinación exacta de mente, corazón, cuerpo y espíritu que te hacen sólo
tú?
Como nadie te lo recordará cada día, entonces te
dejaré una tarea diaria. Todas las mañanas mírate al espejo y di: “Te amo justo
como eres. Estoy orgullosa de ser tú”.
Lo que ahuyenta a un hombre es la duda. Su duda. Si
no está seguro, entonces es él quien no es para ti.
Nadie te dice que nada es más sexy que la autoestima. No te dicen que
ni la mini más mini ni el bikini más lindo ni el negligé más transparente te
harán sexy. Pero la realidad es que sin autoestima no son más que pedazos de
tela.
La fuerza la tienes
tú. La fuerza está en ti.
¿Lista para asombrarte a ti misma como si
estuvieras frente a la más hermosa obra de arte? ¿Lista para asumirte esa obra
de arte? ¿Estás lista para volverte irresistible?
No hay comentarios:
Publicar un comentario